Trigo: del récord de los 27,8 M/T al crítico panorama por la calidad del grano

28 enero 2026

“El problema no se limita a un origen o proveedor en particular, sino que impacta de forma transversal a toda la industria molinera argentina”, dijo el Lic. Diego Cifarelli, presidente de la FAIM.



   “No existe un solo molino que forme parte de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) que no haya tenido que cambiar los procesos productivos ante la falta generalizada de oferta de trigo apto para panificación”.

   Lo dijo el Lic. Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), tras conocerse los resultados de 3.170 muestras de trigo pan seleccionadas sobre un volumen de 112.974 toneladas de la cosecha 2025/26 provenientes de la provincia de Buenos Aires muestran un nivel de gluten promedio ponderado de apenas 20,7 %.

Lic. Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM).

   Los análisis realizados por las Cámaras Arbitrales de Bahía Blanca y Buenos Aires reflejan que las partidas con niveles de gluten superiores al 26 % (la base mínima de calidad para panificación) representan un 3,5 % del total evaluando, lo que muestra la gravedad del problema.

   “El problema de calidad no se limita a un origen o proveedor en particular, sino que impacta de forma transversal a toda la industria molinera argentina”, agregó.

   El ciclo 2025/26 ha alcanzado una producción histórica de 27,8 millones de toneladas, pero lo cierto es que el sector industrial triguero enfrenta un panorama crítico.

   A diferencia de años anteriores, donde las mermas de calidad en una zona geográfica podían compensarse con la oferta de otras regiones, en esta ocasión el fenómeno es generalizado.

   En función de las inusuales características del trigo producido en esta campaña, los molinos debieron modificar muchos de los procesos habitualmente instrumentados para poder elaborar harinas, tales como realizar amasados más cortos y controlados, ya que la masa liga más rápido, de manera tal de evitar el sobre amasado con el propósito de no debilitar la red de gluten.

   También se está optando por disminuir la cantidad de agua empleada para obtener masas más sostenidas, además de trabajar con fermentaciones más breves y revisar la dosificación de mejoradores.

   “El sector molinero cuenta con los conocimientos y el personal técnico calificado para poder hacer frente a la actual coyuntura. Pero es importante entender que el trigo, si bien puede ser exportado como un commoditie, en el ámbito industrial es empleado como una especialidad para elaborar múltiples alimentos que forman parte de la dieta cotidiana de los argentinos”, concluyó Cifarelli.