El cierre del año 2025 ha dejado en evidencia que la ganadería argentina atraviesa una etapa de transición compleja, definida por la falta de animales, la recomposición de los valores de mercado y un equilibrio sensible entre el mercado interno y el comercio exterior.
Según los datos analizados por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el sector aún sufre las secuelas de la sequía y la liquidación de existencias de ciclos anteriores.

Miguel A. Schiariti, presidente de CICCRA, explicó que este escenario condicionó la actividad fabril durante todo el ejercicio.
“La falta de hacienda para enviar a faena, luego de varios años de sequía que forzaron la liquidación de existencias en los últimos tres ejercicios y que impactaron negativamente sobre las últimas dos zafras de terneros condicionó el desempeño de la industria frigorífica a lo largo de todo el año”, señaló el directivo según los registros de las fuentes.
Durante 2025, se faenaron 13,585 millones de cabezas, lo que representó una caída interanual del 2,5 %. A pesar de una leve mejora en el último mes del año, la participación de las hembras en la faena sigue siendo una señal de alerta para la sostenibilidad del rodeo.
Al respecto, Schiariti advirtió: “Si bien diciembre mostró una recuperación mensual, el nivel de actividad siguió siendo inferior al de un año atrás y confirmó que el ciclo ganadero continúa ajustado”.

El presidente de Ciccra añadió que la proporción de hembras faenadas se mantuvo por encima de lo recomendable para el sostenimiento del stock vacuno, lo que sugiere que “la recomposición del stock será lenta y exigirá condiciones macroeconómicas y productivas estables para consolidarse”.
Uno de los fenómenos más destacados del año fue la escalada en los valores del mercado.
“Mientras la producción total de carne vacuna cayó 1,1 % interanual, el consumo interno mostró una leve recuperación”, dijo Schiariti.
Desde mediados de 2025, el precio del kilo vivo experimentó un incremento acumulado del 62,3 %, alcanzando niveles reales no vistos en los últimos quince años. Este aumento se trasladó de forma directa a los mostradores, donde la carne vacuna lideró las subas en el rubro de alimentos.
El consumo per cápita logró situarse en 48,4 kg/año, rompiendo una tendencia de caídas previas debido a que se liberó más volumen para el mercado doméstico ante el ajuste de las compras externas de China.
A pesar de que el volumen exportado cayó un 9,5 % respecto al récord de 2024, la cadena cárnica logró optimizar su rentabilidad gracias a la firmeza de los precios internacionales.
La facturación por exportaciones creció casi un 28 % interanual, con un precio promedio que superó los 6.200 dólares por tonelada.

“La clave estuvo en el frente externo”, afirmó Schiariti, detallando que mercados como los Estados Unidos, Israel y la Unión Europea fueron estratégicos para diversificar los destinos. Para el titular de Ciccra, mirar solo el corto plazo sería un error, ya que, aunque se exportaron menos toneladas, la industria mejoró sensiblemente sus ingresos.
Hacia el futuro el análisis es optimista, pero cauteloso.

Ing. Agr. Miguel A. Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).
Schiariti concluyó que, si bien existen restricciones productivas inmediatas, el país se encuentra ante una “oportunidad histórica” debido a la demanda global que valora la calidad y la trazabilidad de la carne argentina.
“Consolidar reglas claras, incentivar la inversión y acompañar el proceso de recomposición del rodeo será clave para que, cuando la oferta vuelva a crecer, el país pueda capitalizar plenamente este buen momento internacional”, finalizó el directivo, enfatizando la necesidad de transformar la actual coyuntura en una estrategia de crecimiento sostenible.