Estrés calórico en corrales y feedlots: Diez claves para la prevención

29 noviembre 2023

Ante el arribo de una temporada estival con temperaturas y humedad altas, se deben tomar medidas para garantizar la sostenibilidad de la producción ganadera.



   El estrés calórico en el ganado es, sin dudas, un desafío crucial para el productor y para el bienestar de los animales. El fenómeno, causado por temperaturas elevadas y alta humedad, afecta la producción y la salud de los animales y exige una atención urgente.

   Desde la nutrición también se puede contribuir a reducir la temperatura interna de los animales y, además, se pueden instrumentar diversas estrategias vinculadas al manejo del ambiente en corrales y feedlots.

   Las vacas generan calor como consecuencia del funcionamiento de su metabolismo y, también, lo absorben a partir del medio ambiente. Para mantener su temperatura corporal dentro de un rango normal disponen de varios mecanismos para disipar el exceso de calor (conducción, convección, radiación y evaporación) y, de esta manera, logran maximizar su bienestar y potencial productivo.

Cuando la temperatura ambiente y la humedad relativa son elevadas, estos mecanismos resultan insuficientes y las vacas alteran su bienestar, entrando en una situación de estrés por calor.

   La situación afecta negativamente la productividad, tanto en los períodos de altas temperaturas, como en los días o meses posteriores.

   Tal es así que las consecuencias de un período de estrés pueden superar el verano y continuar durante los meses de otoño. En tal sentido, nos enfrentamos a la tarea de encontrar soluciones efectivas para mitigar estos impactos negativos y garantizar la sostenibilidad de la producción ganadera.

   En este sentido, existen diez claves que son fundamentales para tener en cuenta para el cuidado de los rodeos:

—Empezar la entrega de comida más temprano a la mañana y más tarde a la tarde para evitar los horarios más calurosos del día. Como mucho, a las 9 todos los comederos deberían tener comida.

—Llevar la proporción de las raciones entre un 35-40 % a la mañana y un 60-65 % a la tarde, así los animales cuentan con las horas del día más frescas para poder comer.

—Considerar aumentar el nivel de fibra de la dieta (luego de consultarlo con el nutricionista).

—Los movimientos de hacienda se deben hacer, exclusivamente, en las horas frescas .

—Si se cuenta con aspersores hay que encenderlos sólo si se espera que haya viento; caso contrario, se pueden empeorar los resultados.

—De ser posible, armar camas con paja/fibra a razón de 2 kilogramos por animal/día para bajar el calor de radiación del suelo del corral.

—Corroborar el correcto acceso a los bebederos, buen recupero y agua en cantidad-calidad.

—Desmalezar los perímetros de los corrales para permitir una mejor circulación de aire.

—Recordar que cambia la dinámica de consumo de los animales por exposición al calor y es responsabilidad del equipo a cargo de los animales adaptarse a ese comportamiento con el manejo.

Fuente: provimiargentina.com.ar / @provimiarg